
Kathryn White llevaba diez años fotografiando bodas y nunca había visto algo así.
Estaba en el Golden Gate Park de San Francisco, retratando el primer encuentro de Zach Levenberg y Sarah Schaaf, cuando los arbustos detrás de la pareja empezaron a moverse. La novia fue la primera en notarlo. Contuvo el aire pensando en serpientes, o algo peor. Lo que salió fue distinto: cinco mapaches, caminando en fila por el sendero como si hubieran sido invitados.


White admitió que se puso nerviosa — los mapaches no siempre son amigables — y pidió a los novios que mantuvieran distancia. Pero la familia entera solo quería mirar. Curiosearon un rato, se acomodaron junto a la pareja como si posaran para la foto, y siguieron su camino sin apuro.
White aprovechó el momento y dejó que los animales tuvieran su propia toma junto a los recién casados. Las fotos, tomadas el 14 de septiembre de 2019, terminaron dando la vuelta al mundo. Diez años tomando fotos a bodas y ningún invitado se había robado tanto protagonismo con solo pasar por ahí.

