
Clarke Reynolds, 45 años, artista y escritor británico con ceguera casi total, completó la Maratón de Brighton en menos de seis horas y veinte minutos sin un guía físico a su lado, convirtiéndose en la primera persona ciega en lograr esa hazaña en la historia del deporte adaptado. Su único sistema de orientación: unas gafas Ray-Ban Meta Wayfarer con cámara integrada conectadas a Be My Eyes, una aplicación que enlaza en tiempo real a personas con discapacidad visual con voluntarios de todo el mundo. Diez meses de entrenamiento prepararon este momento; al inicio de la carrera, Reynolds pronunció un comando de voz y en diez segundos ya tenía a alguien guiándolo. Cerca de 300 voluntarios desde Kansas, Belfast y Bahréin se turnaron para describir el recorrido a través de sus oídos. En el kilómetro 24, cuando el esfuerzo rozaba el límite, esas voces fueron lo único que le impidió abandonar. Detrás suyo corría en silencio un guía de emergencia, pero la tecnología nunca falló. Al cruzar la meta gritó: ‘¡Lo logramos.’ No dijo ‘lo logré’.
