En el subsuelo de un local en Chile, un grupo organizaba peleas clandestinas de boxeo. Las subían a una cuenta de Instagram como si fuera un show.

Un joven de 27 años terminó con una hemorragia intracerebral de extrema gravedad y hoy permanece en riesgo vital. Mientras luchaba por su vida, otro hombre de 28 años fue a la policía a denunciar amenazas: era su rival en el ring clandestino.

La Fiscalía investiga el caso como homicidio frustrado. Ya hay un detenido esperando formalización. Lo que empezó como contenido para redes sociales terminó siendo una causa judicial que podría marcar la vida de varias familias para siempre.
