Harrison Okene protagonizó una de las historias de supervivencia más increíbles del mar. En mayo de 2013, el cocinero nigeriano de 29 años trabajaba en el remolcador AHT Jascon-4, ligado a operaciones petroleras sobre el delta del Níger, cuando una ola dio vuelta la embarcación y la hundió a 30 metros de profundidad.

El barco quedó atrapado en fondo del océano y Okene logró mantenerse con vida dentro de una burbuja de aire. Pasó cerca de 60 horas sin comida, casi sin luz y con el agua al pecho, mientras pensaba que nadie lo encontraría. El accidente dejó 11 tripulantes fallecidos.

La sorpresa llegó cuando buzos contratados para recuperar cuerpos encontraron una mano que se movía. El rescatista Nico Van Heerden descubrió que Okene seguía vivo y comenzó una compleja operación para sacarlo sin que el cambio de presión acabara con su vida.

