
Nació en 1796, cuando ni siquiera existían las fotografías.
Se llamaba Cocky Bennett, una cacatúa de cresta azufrada a la que se atribuye haber vivido 120 años. Pasó sus primeros 78 años surcando el Pacífico Sur junto al capitán George Ellis, dando la vuelta al mundo unas siete veces. Cuando Ellis murió en 1887, el ave cambió de dueños varias veces hasta terminar en la recepción del Sea Breeze Hotel, en Tom Ugly’s Point, Sídney, Australia. Ahí se volvió una celebridad local: sin una sola pluma en sus últimos 20 años de vida, pero con un vocabulario tan filoso que hasta el gobernador de Nueva Gales del Sur iba a visitarlo.

Lo curioso es lo que pasó con su jaula. Alguien colgó una caja de donaciones junto a ella, y las personas que se acercaban a escuchar sus frases terminaban dejando monedas. Con el tiempo, ese dinero alcanzó para financiar tres camas completas del Hospital St George, cada una con su propia placa.
Murió en 1916, a una edad estimada de 120 años, convirtiéndose en una de las cacatúas más longevas de las que se tiene registro. Hoy sigue ahí, disecada, en el Museo Carss Cottage de Blakehurst, como si esperara que alguien más deje una moneda.
