James tenía pocos años cuando le diagnosticaron síndrome de Angelman.

Colin Farrell lo protegió de las cámaras durante casi dos décadas. No hablaba de su hijo, no exhibía esa parte de su vida, hasta que James se acercó a los 21 años y el actor entendió algo que aterra a cualquier padre en su situación: los programas que sostienen a los niños con discapacidad intelectual desaparecen justo cuando más se necesitan, al llegar a la adultez.

De esa angustia nació la Colin Farrell Foundation, una fundación que ofrece vivienda, empleo, educación y defensa de derechos para personas como James y sus familias. Farrell resumió su motivación en una sola frase: quiere que su hijo sea tratado con amor. No pidió compasión ni aplausos, solo un lugar donde James pueda seguir existiendo con dignidad después de que el mundo deje de mirarlo como un niño.

