Saki Tamogami tenía 19 años cuando se puso una meta que sonaba imposible: comprar tres casas antes de cumplir los 34.

Para lograrlo, esta agente inmobiliaria japonesa, hoy de 37 años, redujo su vida a lo mínimo. Gasta un máximo de 200 yenes al día, apenas 1,4 dólares, en comida. Su dieta se reduce a fideos udon, tostadas y rábanos rebajados, en platos que no superan los 50 yenes. Come directamente de la olla para ahorrarse hasta el agua de lavar los platos. Cuando el pelo le crece demasiado, lo corta y lo vende por unos 20 dólares para estirar el presupuesto.

La disciplina dio resultado: compró su primera casa en Saitama a los 27 años, la segunda dos años después, y en 2019 cerró la meta con la tercera propiedad, donde hoy funciona el café de gatos rescatados que siempre quiso tener. Se hizo viral tras aparecer en un programa de TV japonés ese mismo año, y aunque ya cumplió su objetivo, sigue viviendo con la misma frugalidad que la llevó hasta ahí.

