Un hombre de unos 40 años llevó la llamada dieta carnívora a un nivel extremo: durante aproximadamente ocho meses basó su alimentación en productos animales y consumía enormes cantidades de grasa.

Según el caso médico, llegaba a comer entre 6 y 9 libras de queso al día (2,7–4,1 kg), además de mantequilla y grasa adicional en sus hamburguesas. Aseguraba que había bajado de peso y que tenía más energía y claridad mental.
Pero entonces aparecieron unos extraños nódulos amarillos en sus manos, codos y plantas de los pies.
El hombre acudió al médico después de que las lesiones permanecieran durante varias semanas. Los análisis revelaron algo todavía más sorprendente: su colesterol total había superado los 1.000 mg/dL, cuando anteriormente se encontraba entre 210 y 300.

Los médicos determinaron que los bultos correspondían a xantomas, depósitos de grasa y colesterol que pueden aparecer cuando existen niveles extremadamente elevados de lípidos en la sangre.
El caso, publicado en JAMA Cardiology, volvió a abrir el debate sobre los riesgos de llevar dietas extremadamente restrictivas y altas en grasas.
Y deja una imagen difícil de olvidar: su cuerpo terminó mostrando en sus propias manos lo que estaba ocurriendo en su sangre.
