Dimone Fleming tenía 22 años cuando, en 2022, le quitó la vida a sus dos hijos, de 3 años y 11 meses, en Nueva York. Durante el proceso, evaluaciones psiquiátricas concluyeron que atravesaba una grave psicosis posparto.

En agosto de 2026, una jueza determinó que no era penalmente responsable debido a una enfermedad mental, aunque Fleming no quedó en libertad y seguirá bajo evaluación.


El fallo coincidió con el caso de Lindsay Clancy, acusada de matar a sus tres hijos en 2023, cuya defensa también sostiene que atravesaba una psicosis posparto. Ambos casos han reabierto el debate sobre esta grave condición y su impacto en la responsabilidad penal.

