Cinco días sin agua. Cuarenta sin comida. Así de lejos puede llegar el cuerpo humano cuando queda atrapado bajo toneladas de concreto.


Un estudio de la Universidad de Washington revisó 30 años de rescates y encontró sobrevivientes que resistieron más de 48 horas bajo los escombros, algunos hasta 13 o 14 días. En casos extremos, como los registrados después de terremotos, se han logrado rescates exitosos hasta 36 días después del derrumbe.


Los expertos coinciden en algo que suena contradictorio: no hay que gritar sin parar. Conservar el oxígeno es clave.


Lo recomendado es dejar de moverse, proteger nariz y boca del polvo, revisar si hay hemorragias y esperar el momento justo para pedir ayuda: tres golpes contra una pared o tubería, o un silbato, y después guardar silencio para escuchar a los rescatistas.


Un médico que trabajó en el terremoto de Haití en 2010 lo resume así: la determinación de querer sobrevivir también cuenta.
