
1.200 años resistiendo. Guerras, plagas, tormentas, inviernos medievales. Y una primavera de 2026 llegó sin que el Major Oak —el roble más famoso de Inglaterra, refugio legendario de Robin Hood en el Bosque de Sherwood— brotara ni una sola hoja. 🍂 Ese silencio vegetal fue la sentencia: la Royal Society for the Protection of Birds confirmó oficialmente su muerte el 18 de junio.
Lo irónico es que no lo mató ningún enemigo épico. Lo mató una combinación brutal y muy moderna: el turismo masivo que compactó el suelo durante décadas hasta estrangular sus raíces, las sequías extremas del cambio climático —en julio de 2022 la zona superó los 40°C, un récord histórico para esa región— y los propios soportes metálicos que le instalaron hace años para sostener sus ramas, que terminaron dañándolo más de lo que lo protegían. Según Simon Parfey, del equipo de cuidado del árbol, el sistema radicular estaba “totalmente desconectado de su entorno”. 🌿
El tronco, con 11 metros de circunferencia y una copa que alguna vez midió 28 metros de diámetro, permanecerá en pie durante décadas más, descomponiéndose lentamente como hábitat natural. Y sus bellotas ya crecen en otros rincones del mundo. Así que técnicamente, el árbol de Robin Hood todavía vive… solo que en forma de cientos de hijos que nadie sabe que existen. 🌱
