Solo entre miles. Un aficionado congoleño cantaba su himno en medio de una tribuna repleta de colombianos, con la voz entrecortada y los ojos brillando. 🎶
Cuando terminó la última nota, nadie se quedó en silencio. La hinchada colombiana rompió en aplausos, lo rodeó y festejó con él como si fuera uno más. Un extraño, en el estadio equivocado, celebrando el partido de su vida — y de pronto, ya no estaba tan solo. 🙌🇨🇴🇨🇩
Eso es lo que puede hacer el fútbol cuando la gente decide ser buena.
