Lindsay Clancy perdió a sus tres hijos pequeños en Duxbury, Massachusetts, en un caso que conmocionó a Estados Unidos.

Mientras la justicia todavía evalúa su estado de salud mental al momento de los hechos, la congresista republicana Nancy Mace tomó la palabra en público y no dejó espacio para matices: “Sus hijos están muertos, ella también debería estar muerta. Debería ser ejecutada públicamente. No merece menos que eso”, declaró.

La frase se repitió en redes sociales casi de inmediato, y con ella también las preguntas de siempre en casos así: ¿qué lugar debería tener la salud mental materna en un juicio? ¿Puede una autoridad pública pedir la muerte de alguien antes de que exista una sentencia? Para muchos, las palabras de Mace cruzaron una línea que ni la indignación por una tragedia debería cruzar.

