Conor McGregor lo dijo sin filtro: “Era un atleta en la cima de mi carrera”. Y de un momento a otro todo cambió.

El peleador irlandés reveló que lanzar su propia marca de whiskey fue el inicio del quiebre: “Había miles de botellas en mi garaje. Ahí fue cuando todo cambió, quedé atrapado y caí en esa vida”.

Una confesión que golpea fuerte: el éxito que vendía terminó siendo la trampa que lo consumió por dentro.
