Doja Cat no midió sus palabras. 🎤


En Threads, la cantante se dirigió a sus seguidores más leales, esos que se autonombran “Kitten” o “Kittenz”, y les soltó sin filtro: que dejaran el teléfono y consiguieran un trabajo para ayudar a sus padres. Cuando una fan le pidió que fuera más amable, como solía hacerlo antes, la respuesta fue todavía más fría: “No sé, ni siquiera os conozco”.


El golpe no quedó ahí. Semanas después, la artista también cargó contra los padres que llevan a sus hijos a sus conciertos, avisando que su música “no es para niños” y que mejor los dejaran en casa. La ironía no pasó desapercibida: mientras ella se presentaba en Coachella con lencería y coreografías subidas de tono, exigía a sus fans más jóvenes madurez y respeto por límites que ella misma parecía no tener claros. 😳

Muchos seguidores se sintieron traicionados por alguien que construyó su carrera gracias a ellos.
