Jorge Páez no aprendió a boxear en un gimnasio. Aprendió en la carpa de un circo, haciendo maromas, payasadas y malabares desde niño, en el negocio familiar que recorría México.
Su tío Heriberto Febles Olvera le enseñó a pelear por una razón muy práctica: alguien tenía que defender el circo de los colados que no querían pagar la entrada. Esas piruetas de acróbata terminaron siendo su marca en el ring, el gesto que le dio el apodo ‘El Maromero’ y que el público nunca olvidó.

Debutó como profesional en 1984 en Sonora con un nocaut técnico, y cuatro años después, el 4 de agosto de 1988 en Mexicali, tumbó tres veces al estadounidense Calvin Grove para quedarse con el título mundial pluma de la FIB. Defendió ese cinturón 15 veces. Y en una de sus peleas más recordadas, subió al cuadrilátero vestido de novia, liga incluida, antes de quitársela arriba del ring frente a todos. Nunca fue solo un boxeador: fue un showman con guantes.

