Llevaba años con dificultad para respirar por la fosa nasal derecha.

Cuando un hombre de 38 años llegó a una clínica de oído, nariz y garganta de Mount Sinai, en Nueva York, el examen mostró un tabique desviado y algún tipo de obstrucción ósea. Con un rinoscopio, una cámara conectada a un tubo, los médicos vieron algo que sobresalía del piso de la nariz: una masa blanca, dura y no dolorosa.

Una tomografía computarizada aclaró el misterio. Aquello no era un tumor ni un hueso fuera de lugar. Era un diente creciendo donde jamás debería estar.
Lo extrajeron con cirugía intranasal y, según se informó, no hubo complicaciones. Tras tres meses de seguimiento, la obstrucción había desaparecido. Los dientes ectópicos son raros, entre el 0,1% y el 1% de la población, y uno que termina en la cavidad nasal lo es todavía más. Si tú también respiras mal por un lado desde hace tiempo, vale la pena no darlo por normal.
