Durante el Mundial Brasil 2014, Cristiano Ronaldo salió a la cancha en el partido Portugal vs. Estados Unidos con una extraña marca en forma de ‘Z’ rapada en el lado derecho de su cabeza. El Daily Mail no tardó: aseguró que era un homenaje a la cicatriz quirúrgica de Erik Ortiz, un niño de apenas un año de Villanueva de la Sangra, Toledo, que padecía una enfermedad que requería una costosa intervención craneal.

El problema es que Erik nunca había sido operado. Su madre, Cristina Cruz, tuvo que salir a desmentirlo públicamente a través de Facebook antes de que el rumor siguiera creciendo. Lo que sí era real —y quedó casi sepultado bajo el escándalo mediático— era otra cosa: CR7 se había enterado del caso por un conocido mutuo y se ofreció a cubrir parte del tratamiento, cuyo costo rondaba los 85.000 dólares. El equipo médico aún buscaba una solución cuando se publicó la nota, en junio de 2014.

Una historia de generosidad genuina, convertida en fake news. Y fue la mamá de un bebé enfermo quien tuvo que pararse a corregirla. 🙏

