

Kathy Bates cargó durante décadas con una frase de su madre: “No entiendo tanto alboroto. No es como si hubieras curado el cáncer”.
Pero Bertye Bates no fue simplemente la mujer que minimizó su Oscar. Fue una madre que había dejado atrás sus propios sueños —quería ser abogada— y que sacrificó mucho para que su hija pudiera convertirse en actriz.
Kathy creció sintiendo que quizá había recibido una vida que le correspondía a ella. Por eso, incluso después de su muerte, Bates siguió hablando de su madre con una mezcla de amor, culpa y admiración. “Ella debería haber tenido mi vida”, ha dicho.
Quizás por eso aquella frase sobre el Oscar nunca dejó de pesarle, porque detrás de ella había una frustración que jamás desaparecería. Su madre tal vez estaba orgullosa, pero el dolor de una vida que no tuvo siempre sería más fuerte que el amor por su hija.

