En julio de 2020, Halle Berry se convirtió en el centro de una polémica que abrió un debate sobre quién debería interpretar a los personajes transgénero en Hollywood. La actriz, ganadora del Óscar por Monster’s Ball, había revelado que estaba considerando un papel en el que interpretaría a un hombre trans. Días después, anunció que ya no contemplaría asumirlo y publicó una disculpa.
Todo comenzó durante una conversación en Instagram Live con la estilista Christin Brown, el 3 de julio de 2020. Cuando hablaron sobre su próximo proyecto, Berry contó que le habían ofrecido un personaje que le parecía fascinante y que probablemente tendría que cortarse el pelo para interpretarlo.

«Es un personaje en el que la mujer es trans, así que es una mujer que hizo la transición a hombre», explicó entonces. También dijo que quería comprender esa experiencia y explorar la historia del personaje. Sin embargo, al referirse a él repetidamente en femenino y describir su historia como una historia femenina, provocó críticas de personas trans y de quienes cuestionaron que una actriz cisgénero —es decir, cuya identidad de género coincide con el sexo que le asignaron al nacer— asumiera ese papel.
La discusión no se limitaba a Berry: desde hacía años, parte de la comunidad trans reclamaba mayores oportunidades para que actores trans interpretaran personajes trans, en una industria donde esos papeles habían recaído con frecuencia en intérpretes cisgénero.

El 6 de julio, la actriz publicó una declaración en la que reconoció su error y confirmó que se apartaba del proyecto. Su mensaje decía:
«Durante el fin de semana tuve la oportunidad de hablar sobre mi consideración de un próximo papel como hombre transgénero, y quisiera disculparme por mis comentarios. Como mujer cisgénero, ahora entiendo que no debería haber considerado este papel y que la comunidad transgénero debería tener, sin duda, la oportunidad de contar sus propias historias.
Agradezco la orientación y la conversación crítica de estos últimos días, y seguiré escuchando, educándome y aprendiendo de este error. Me comprometo a ser una aliada y a utilizar mi voz para promover una mejor representación en pantalla, tanto delante como detrás de las cámaras».

La organización LGBTQ+ GLAAD valoró que Berry hubiera escuchado las preocupaciones de las personas trans y aprendido de las críticas. La polémica también recordó otros casos similares en Hollywood, como el de Scarlett Johansson, quien abandonó en 2018 un proyecto en el que iba a interpretar a un hombre trans.
El nombre de la película que le habían propuesto a Berry nunca se hizo público y la actriz no llegó a ser elegida oficialmente para el papel. Por eso, las imágenes que circulan de ella jugando con un bigote o mostrando vello en las axilas no corresponden a la película ni a una caracterización del personaje: son imágenes independientes que pueden servir como referencia visual, pero no como prueba de cómo habría lucido en pantalla.
La controversia dejó una pregunta que sigue presente en la industria cinematográfica: ¿quién debe tener la oportunidad de contar una historia cuando el personaje representa una experiencia que el propio intérprete no ha vivido?
