Años atrás, el mundo veía a Hayden Panettiere como una madre ausente, pero en realidad ella cargaba una batalla que pocos conocían, depresión posparto y adicción, justo después de tener a su única hija, Kaya, en 2014. En 2018 tomó la decisión que la perseguiría el resto de su vida. Cedió la custodia principal de la niña a su padre, Wladimir Klitschko, quien la crió en Europa.

En sus memorias, publicadas apenas meses antes de morir, Panettiere finalmente contó lo que sintió ese día. Nunca dejó de ser su madre: la visitaba, la llamaba, se aferraba a cada minuto posible. Eligió lo más difícil para darle a Kaya lo que ella no podía ofrecerle en ese momento: estabilidad. 💔

