Jonas Rafael Duarte tenía 23 años cuando murió mientras jugaba al fútbol.
En Las Heras, su madre, Mónica, recibió la noticia de que tenía muerte cerebral y tuvo que decidir en medio del dolor. Al principio, dudó. Después pensó en las familias que esperan un donante y en los hijos que necesitan una oportunidad. “Es ponerse un poco en el lugar del otro”, explicó a 0223.

La familia aceptó donar sus órganos, y la decisión ayudó a salvar cinco vidas. Mónica todavía esperaba conocer la edad y el sexo de quienes los recibieron, pero ya se sentía orgullosa de Jonas: estaba segura de que él también habría estado de acuerdo, como sus hermanos. Su deseo fue que más personas, incluso desde el dolor, pudieran ayudar a salvar vidas.

