Andrea ingresó al Hospital de Sagunto en noviembre de 2019 con dolores fuertes y la tensión alta. Al cumplir 41 semanas de gestación, le provocaron el parto, pero lo que debía ser felicidad terminó en tragedia.

Los médicos la dejaron sola en dilatación y la obligaron a pujar sin tener contracciones suficientes. “Yo no sabía si las cosas las estaban haciendo mal porque soy madre primeriza”, confesó Andrea sobre aquel día eterno.

El pequeño Neizan sufrió una falta crítica de oxígeno luego de que usaran una ventosa de forma errónea. Hoy, con una discapacidad del 87%, el niño no camina ni habla. Por esta cadena de fallos, la justicia ordenó una indemnización histórica de 13,3 millones de euros.

Aunque el dinero ayudará con las terapias y una casa adaptada, el dolor permanece. “No sé qué pasó con las personas que me atendieron, yo creo que siguen trabajando”, lamentó la madre, recordando que la cesárea llegó demasiado tarde. Al final, este fallo récord en España intenta compensar una negligencia que le robó al niño su futuro.
