En el Cementerio de Laeken, en Bruselas, se encuentra el mausoleo de Léonce Evrard y su esposa, Louise Flignot. Después de la muerte de Louise en 1916, Léonce hizo levantar este pequeño templo en su memoria, en su interior hay una escultura de una mujer en duelo que extiende su mano hacia la pared.

Lo más sorprendente ocurre cada año durante el solsticio de verano. Cerca del 21 de junio, cuando el Sol alcanza una posición determinada en el cielo, sus rayos atraviesan una abertura en la parte superior del mausoleo y proyectan un corazón de luz sobre la pared, justo encima de la mano de la escultura. El fenómeno dura pocos minutos y atrae a visitantes que llegan para presenciarlo.

Léonce murió en 1919, apenas tres años después de Louise. Aunque no existe certeza de que el corazón de luz haya sido diseñado intencionalmente, el fenómeno se convirtió con el tiempo en uno de los símbolos más conocidos del cementerio y en una representación del amor eterno entre ambos.

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