
Aiden Kyle tenía apenas 11 años cuando notó que algo andaba mal.
Había llovido fuerte esa tarde de mayo en Jackson, Missouri, y el arroyo Hubble Creek había crecido peligrosamente. Kinsley Stuart, de 5 años, jugaba cerca de un puente bajo cuando la corriente la arrastró hacia una alcantarilla cubierta. Fue Aiden quien vio su mano asomando apenas sobre el agua y saltó sin pensarlo. La corriente era demasiado fuerte para sacarla solo, así que Isaiah Randol, de 15 años, se metió al agua a ayudarlo. Cuando Aiden también empezó a ser arrastrado, su hermano Eli Kyle y Alex Niedbalski, ambos de 15 años, entraron también. Entre los cuatro lograron sacar a Kinsley y llevarla a salvo hasta la orilla.

La niña pasó la noche en observación en el Saint Francis Medical Center y fue dada de alta al día siguiente, sin heridas. Casey Stuart, su madre y dueña del restaurante familiar Kenny’s Flippin’ Burgers, no encontró forma de pagarles con dinero lo que habían hecho. Así que les prometió algo mejor: comida gratis en su restaurante por el resto de sus vidas.
