Un lamentable incidente en Casoria, Italia, encendió las alarmas sobre los riesgos de la contaminación cruzada en productos fríos y postres lácteos.

Un estudiante de 16 años llamado Adriano D’Orsi que cursaba el tercer año en el instituto náutico de Bagnoli sufrió un shock anafiláctico inmediato tras dar los primeros bocados a un producto congelado. El adolescente conocía su severa intolerancia a las proteínas de la leche y habitualmente tomaba precauciones leyendo etiquetas.

Su padre Mauro D’Orsi intentó estabilizar sus vías respiratorias con cortisona en el hogar pero los esfuerzos de reanimación médica fallaron tras consumir lo que se cree era un postre de frutas.
