Nicolás Gastón Cichero, de 37 años, trabajaba como cuidador en el geriátrico David, en Mar del Plata. El lunes 27 de julio, las cámaras de seguridad del lugar registraron lo que hacía cuando nadie parecía estar mirando: acostó con brusquedad a una residente en silla de ruedas y le gritó “¿Por qué no te morís, vieja hija de p…? Morite de una vez”, además de amenazarla con romperle la cabeza si se atrevía a defenderse.

En otra grabación del mismo día, golpeó con una cuchara a otra anciana mientras le daba de comer, dejándole un corte en el labio. En un tercer momento, le cubrió la cabeza con una prenda de ropa durante varios segundos sin dejar de insultarla.

Cuando los responsables del geriátrico vieron los videos, lo despidieron al día siguiente y radicaron la denuncia penal. La causa quedó caratulada como lesiones leves, aunque la Justicia intentó localizarlo en su domicilio sin éxito. Dos mujeres mayores, indefensas, quedaron expuestas a esa violencia mientras deberían haber estado cuidadas. ¿Alguna condena va a estar a la altura de lo que se ve en esas imágenes?

