El ex delantero uruguayo, Darío Silva, recordó que le gustaba tanto salir de noche que terminó comprando la discoteca a la que iba habitualmente: “Me gustaba mucho la noche y me compré una discoteca”.
Según relató, tomó la decisión porque no quería seguir pagando entrada: “Cuando jugaba en Málaga dije que voy a estar pagando entrada y me la compré”.

Lo más insólito es cómo compatibilizaba esa vida nocturna con el fútbol profesional. Silva contó que “estábamos hasta las 6 de la mañana y de ahí matecito y nos íbamos a entrenar a las 8”.
Todo para después dormir durante toda la tarde: “Después dormía toda la tarde, no tenía nada que hacer”. La vida que solo un futbolista puede llevar.

Y pese a ese particular régimen, aseguró entre risas que aquella fue su mejor temporada: “Fue mi mejor año, clasificamos a la UEFA”.
En Málaga, de hecho, alcanzó un gran nivel y terminó siendo el segundo máximo goleador histórico del club en Primera División, con 36 goles.
