David tiene Síndrome de Tourette. Ese día, en la fila para embarcar hacia Cataratas del Iguazú, un tic involuntario lo hizo repetir ‘tengo una bomba, tengo una bomba’.

Llevaba consigo su certificado único de discapacidad y documentación médica apostillada que explicaba su condición. Una mujer delante de él escuchó la frase y avisó a personal de la aerolínea. Minutos después intervino la Policía de Seguridad Aeroportuaria y ambos terminaron en una comisaría de Aeroparque, mostrando papeles que nadie pareció querer leer con calma.

El avión partió sin él. La aerolínea ofreció reubicarlo en un vuelo al día siguiente, pero David prefirió no arriesgarse a repetir la escena. Antes de este episodio, entre 2020 y 2022, había atravesado su etapa más dura con tics de autoagresión, hasta que una estimulación cerebral profunda con electrodos le devolvió cierto control sobre su cuerpo.

