Jack Ako temió no sobrevivir a la espera. Con 25 años y cerca de 276 kilos, contó que le hablaron de hasta cinco años para recibir ayuda del NHS, el servicio público de salud británico. En abril de 2022 viajó a Turquía para colocarse una banda gástrica privada. Después empezó a cambiar su alimentación y a entrenar con regularidad.

Antes, dijo, consumía hasta 10.000 calorías al día y pasaba muchas horas sentado. Luego investigó sobre nutrición y ejercicio; su esposa lo animó y ayudó a preparar sus comidas. Jack pasó de no poder subir escaleras a correr cinco kilómetros y levantar pesas.

Hoy trabaja como entrenador personal y se prepara para competir en culturismo. Su recorrido deja otra pregunta: ¿qué opciones tiene quien teme no poder esperar por la atención que necesita?


