En Ceará, Brasil, un equipo de 46 investigadores encontró algo que nadie esperaba en la piel de un pescado que termina en la basura.
La tilapia, la misma que se fríe con ajo y perejil en miles de cocinas, resultó tener una piel con más colágeno tipo 1 que la de cerdo, la humedad justa para cicatrizar y una resistencia parecida a la piel humana.
El cirujano Edmar Maciel, director del Instituto de Apoyo al Quemado, explica que el método tradicional exige cambiar el vendaje todos los días: retirar la crema, limpiar la herida abierta y volver a vendar. La piel de tilapia, en cambio, permanece adherida a la herida durante varios días, evitando que el paciente tenga que pasar diariamente por ese doloroso proceso.


Antes de usarla, la piel pasa por una limpieza que le quita escamas, toxinas y hasta el olor a pescado, y luego se corta en tiras que se congelan hasta dos años. El equipo ya estudia aplicarla en ginecología y endoscopias.

Además, este método reutiliza uno de los mayores desechos de la industria pesquera, lo que lo convierte en una solución económica y sostenible. Logrando así tratar a más de 50 pacientes con éxito.
