En 1986 Michael J. Fox sostenía su primer Emmy con una sonrisa de veinteañero imparable. Nadie en esa foto imaginaba lo que vendría apenas cinco años después.
En 1991, con solo 29 años, un temblor leve en el dedo de su mano izquierda terminó siendo el primer indicio de Parkinson. Durante mucho tiempo mantuvo el diagnóstico en privado por miedo a que afectara su carrera, pero la enfermedad siguió avanzando.
Aun así, Michael continuó trabajando y volvió a subir al escenario de los Emmy en distintas etapas de su vida. En 2000 ganó por Spin City y, en 2026, regresó para recibir el Premio Humanitario Bob Hope por décadas dedicadas a visibilizar el Parkinson, impulsar la investigación y ayudar a otras personas que conviven con la enfermedad.

Hoy, a sus 65 años, aparece en silla de ruedas y con las secuelas mucho más visibles, pero mira bien esas cuatro fotos separadas por 40 años: en todas sigue estando ahí, frente al público.
Marty McFly viajó en el tiempo en la ficción. Michael J. Fox convirtió el paso del tiempo, incluso en sus años más difíciles, en una razón para seguir ayudando.
