Gabrielle Luiza se arrodilló y no se levantó hasta completar 392 metros.

En Brasil, esta madre había hecho una promesa cuando el miedo por la salud de su hija Catarina era más grande que la esperanza. No contó los detalles de esa lucha, pero sí lo que sintió al cumplir su palabra: “De rodillas pedí, de rodillas agradecí”, dijo entre lágrimas en el video que compartió después.
Caminar así, sin apoyo, con las rodillas raspando el suelo durante casi cuatro cuadras, fue su manera de devolver algo que para ella no tiene precio. Contó que solo Dios y Nuestra Señora saben cuánto esperó ese momento, y que el miedo a no lograrlo la acompañó todo el trayecto. Al final, entre lágrimas de felicidad, resumió todo en una frase: “Mi Catarina ganó y yo gané”. La fe hecha cuerpo, un paso de rodillas a la vez.
