J.K. Simmons no siempre tuvo ese físico de acero.
A los 54 años cargaba sobrepeso y una condición física descuidada, hasta que tomó una decisión que le cambió la vida: “No me tomé en serio el entrenamiento hasta hace 15 años, perdí 24,5 kg ese año”.

Ahí nació un compromiso que no tenía fecha de vencimiento: mantenerse en forma para siempre.

A los 61, su entrenador publicó fotos suyas preparándose para Justice League y el internet no lo podía creer. “Se me olvida que tiene 61 años. Mucho respeto por este hombre”, dijo su coach.
Hoy a los 71, con un Óscar por Whiplash en la vitrina, Simmons demuestra algo simple: el cuerpo que tendrás en 10 años depende de lo que decidas hoy.
La edad nunca fue el límite. La excusa sí.
