Emma Barnett, de 36 años, fue declarada culpable en Reino Unido por el asesinato de su hijo de 14 meses, luego de darle una mezcla letal de leche y medicamentos. El pequeño, llamado Oakley, murió en noviembre de 2024 tras sufrir un paro cardíaco provocado por las sustancias que tenía en su organismo.

La mujer debía asistir ese día a una audiencia judicial relacionada con la custodia del menor, pero no se presentó. En cambio, compró los medicamentos y luego envió mensajes que hicieron pensar a las autoridades que había desaparecido junto al niño.

Horas después, la policía la encontró escondida en el ático de su casa junto al bebé inconsciente, con restos de líquido blanco alrededor de la boca y la nariz. Aunque los equipos médicos lograron reanimarlo, murió días más tarde debido al daño cerebral irreversible causado por la intoxicación.

Durante el juicio, la mujer aseguró que había preparado la mezcla para intentar quitarse la vida ella misma, pero las pruebas presentadas por la fiscalía demostraron que se la dio al menor. La sentencia será dictada en junio de 2026.
