Una madre en Brasil acaba de ser absuelta tras acabar con la vida de su pareja. Lo descubrió intentando abusar de su hija menor de edad. Erica Pereira llegó a su casa en Minas Gerais tras recibir mensajes alarmantes. Al entrar, escuchó los gritos de la pequeña y vio la peor escena imaginable.

La Fiscalía alegó frialdad porque la mujer drogó al sujeto con clonazepam, lo golpeó y, ya sin vida, le amputó los genitales y quemó el cuerpo.


Sin embargo, la realidad es que el jurado entendió el dolor y la desesperación absoluta de una madre protegiendo a su sangre. Tras un año en prisión preventiva, Erica fue declarada inocente de homicidio agravado. La justicia dictaminó que defender a un hijo no es un crimen, es un instinto básico de supervivencia.

