DEJÓ SU PROFESIÓN Y ESTUDIÓ FISIOTERAPIA PARA CUIDAR A SU HIJO CON ATROFIA MUSCULAR ESPINAL: “LO HICE POR TI”

Por Carlos Valencia
1 September, 2026

Jéssica Viana tenía 28 años y trabajaba en seguridad laboral cuando nació Matías. El diagnóstico llegó pronto: atrofia muscular espinal, una enfermedad genética que ataca las neuronas motoras. Ese día, sin saberlo todavía, dejó atrás su profesión entera.

Matías no puede caminar. No se alimenta por vía oral. Tiene escoliosis y dificultad para respirar. Necesita equipo médico para vivir cada jornada. Jéssica aprendió a hacerle higiene pulmonar antes de entender por qué funcionaba.

Por eso se anotó en fisioterapia. Cuatro años de estudio para ponerle teoría a lo que ya hacía con las manos, para volverse más segura en los momentos en que las terapias no alcanzaban.

El jueves 20 de agosto se graduó en Gurupi, al sur de Tocantins, Brasil. Caminaba hacia el escenario cuando lo vio entre el público: Matías, de 6 años, mirándola.

Cambió de rumbo. Se acercó a él y le entregó el diploma con una frase: “Lo hice por ti”.

Seis años reorganizando una vida entera alrededor de un diagnóstico. Seis años sin plan propio. Jéssica dijo que sintió que estaban “ganando juntos”. Ahora quiere ejercer y ayudar a otros niños de la región con lo que aprendió cuidando al suyo.

Hay diplomas que se cuelgan en una pared. Este se lo entregó a la razón por la que existe.

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