David Beckham, de 51 años, tiene una nueva obsesión y no tiene nada que ver con el fútbol.
El exfutbolista llevó a su esposa Victoria a recorrer el huerto de su casa para mostrarle, verdura por verdura, el resultado de meses de trabajo. Calabazas, tomates y hasta huevos frescos, todo cosechado con sus propias manos y presentado con el mismo orgullo con el que antes levantaba trofeos.

Pero hubo una protagonista inesperada: una calabaza de forma alargada y curva que se robó las miradas por su parecido con otra cosa. David, ajeno al chiste, la sostuvo feliz mientras la mostraba como si fuera su mejor gol de la temporada.
