Jessica Blacklow llevaba años intentando la misma foto y siempre fallaba.
La fotógrafa, radicada en Newcastle, Nueva Gales del Sur, estaba de visita en Sídney cuando vio formarse una ola frente a Manly Beach. Reconoció el movimiento en el agua: delfines a punto de surfearla. Normalmente saltan tan rápido que se le escapan del encuadre. Esa tarde no. Una manada entera tomó la misma ola, alineada, sincronizada, como si lo hubieran coreografiado. “Nunca había visto tantos delfines surfeando juntos así”, contó a Newsweek. “Debe haber sido mi día de suerte”.
Subió las fotos a su página de Facebook, Wiltliving, con el título “manly lineup”, y se viralizaron en cuestión de horas. Lo curioso es que ni la ciencia tiene una respuesta clara: David Lusseau, profesor de sostenibilidad marina en la Universidad Técnica de Dinamarca, explica que este comportamiento apenas se ha estudiado. Lo que sí se sabe es que los delfines juegan constantemente, pasan algas entre ellos, compiten por llegar a la superficie, tratan el juego como parte de su rutina diaria.

La escena duró segundos antes de que la manada desapareciera. Pero alcanzó para demostrar que a veces los animales hacen algo asombroso simplemente porque se ven divertidos.
