Guilherme Henrique Raulino Brasil se hizo conocido en todo Brasil por una razón que nadie esperaba: sus propios colegas lo denunciaron por atender gratis a personas sin recursos.
Es dentista y cirujano de Palhoça, en Santa Catarina, y forma parte del Proyecto Leozinho, que opera a niños con deformidades faciales. Tras las denuncias ante el Consejo Regional de Odontología, pasó a cobrar un símbolo: apenas 1 real por cirugía. Según el material que acompaña la noticia, el consejo analizó el caso y no encontró ninguna falta ética.
Pero su historia más emotiva ocurrió muy lejos de casa. En una misión humanitaria en Malanje, Angola, conoció a un bebé que nació con labio y paladar hendido, una malformación que le había dificultado alimentarse. Lo operó, y después del procedimiento el niño pudo volver a tomar biberón con normalidad.
Para quien mira desde fuera, puede parecer algo sencillo. Para su madre, que lo sostenía en brazos mientras lo alimentaba, significó ver a su hijo lograr algo que antes le costaba muchísimo. Se quebró en lágrimas.
La misión de Raulino contempla unas 80 cirugías complejas en pocos días, y según él, la población los recibió con enorme cariño.
