Duncan MacPherson tenía 23 años y un lugar en la historia del hockey: los New York Islanders lo eligieron en la primera ronda del draft de la NHL de 1984. En agosto de 1989 viajó solo a Europa para visitar a viejos amigos, antes de seguir a Escocia, donde debía llegar el 12 de agosto.

El 9 de agosto alquiló una tabla de snowboard en el glaciar Stubai, en los Alpes austriacos. Un empleado del resort lo vio salir solo, quizá para aprovechar un último rato de nieve antes del anochecer. Nunca regresó. Seis semanas después, el auto prestado por un amigo seguía en el estacionamiento. Las búsquedas no encontraron nada.

En julio de 2003, un empleado del resort divisó un guante que sobresalía del hielo del glaciar Schaufelferner, en plena pista de esquí. Era MacPherson. El glaciar, que se derretía, lo había devuelto casi 14 años después. Según el sitio de su familia, el cuerpo tenía antebrazos y manos amputados y la pierna izquierda seccionada, lesiones que apuntan a una máquina pisanieves. Su muerte sigue oficialmente sin resolverse.

