Sandeep Puri lleva 46 años subiendo a un avión.

Empezó como piloto de la Fuerza Aérea de la India en 1981 y terminó su carrera en la cabina de IndiGo, después de más de cuatro décadas de despegues, turbulencias y aterrizajes seguros. Pero el último vuelo fue distinto a todos los anteriores: en el asiento del copiloto no había un desconocido ni un colega cualquiera. Estaba Aastha, su hija.

Durante años ella lo vio salir de casa con la maleta y el uniforme, sin saber si algún día compartiría con él esa misma cabina. Ese día llegó. Padre e hija volaron juntos la última ruta de la carrera de Sandeep, y cuando el avión tocó tierra, no solo cerraba un vuelo: cerraba 46 años de vida contados en millas. La imagen se volvió viral en redes, pero para Aastha fue, simplemente, la manera perfecta de decirle a su papá que ella también aprendió a volar mirándolo a él.

