Alemania goleó 7-1 a Curazao en un partido que parecía destinado a ser recordado únicamente por el resultado. Sin embargo, una escena ocurrida tras el pitazo final terminó robándose toda la atención.

Los futbolistas alemanes Jonathan Tah y Félix Nmecha se reunieron en el centro del campo junto a varios jugadores de Curazao. Allí se abrazaron y realizaron una oración conjunta.

Cuando le preguntaron por ese momento, Nmecha explicó el significado del gesto con una frase que se volvió viral: “En el juego somos adversarios, pero después de ello somos todos hermanos”.
Un mensaje que muchos consideran un ejemplo de los valores más nobles del fútbol.
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