El ambiente solemne del Palacio de Justicia de El Seibo, en la República Dominicana, se vio interrumpido por un suceso extraño que alteró las actividades judiciales.

El ciudadano Richard Mejía Gómez se encontraba en el área de acceso a las salas de audiencia esperando el inicio de un proceso legal en su contra cuando perdió el control de su conducta.

Ante la mirada de los agentes de seguridad y ciudadanos presentes, el hombre realizó una necesidad fisiológica en el espacio público y procedió a cubrir su cara y cuerpo con sus propios desechos orgánicos. Este comportamiento generó un fuerte desconcierto y obligó a las autoridades a intervenir de inmediato para restablecer el orden.
