69 segundos. Eso fue todo lo que duró Conor McGregor arriba del octágono en UFC 329 antes de que el árbitro Mike Beltran detuviera todo por una lesión en su rodilla derecha. Max Holloway ni siquiera tuvo que esforzarse mucho.

Pero lejos de aceptar el resultado, McGregor fue a Instagram y pidió que la pelea se declare “no contest” y que la UFC devuelva todas las apuestas hechas sobre el combate, uno de los más apostados en la historia de Las Vegas.

Ya le pasó algo parecido en UFC 264, cuando se rompió la pierna ante Dustin Poirier y ese resultado sí quedó como derrota.
Lo que más divide a los fanáticos es otra cosa: varios juran que McGregor ya cojeaba y hacía muecas de dolor antes de entrar al octágono. Si la UFC le da la razón, su récord pasaría de tres derrotas seguidas a 22-6-1.
