Aunque La Sustancia la trajo de vuelta con fuerza, las miradas están todavía más encima de Demi Moore: en lo que hace, en lo que dice y, peor, en cómo luce a sus 63 años.
Y aunque ella parece estar de lo más cómoda con su apariencia actual, últimamente su imagen ha generado harto comentario en redes. Algunos la han llamado “demacrada”, otros insisten con que “usó demasiado Ozempic” y, como si no bastara, ahora también la están comparando con Sharon Stone.

La comparación partió porque Sharon, que es un par de años mayor que Demi, apareció en Cannes luciendo radiante y con una imagen que muchos describieron como más “saludable”. Ahí internet hizo lo suyo: puso las fotos lado a lado y empezó a opinar como si el cuerpo de dos mujeres fuera una competencia pública.
Lo más incómodo es que ambas tienen carreras enormes, estilos distintos y formas completamente diferentes de vivir la edad. Pero claro, cuando se trata de mujeres famosas, parece que nunca basta con verse bien: siempre hay alguien midiendo quién envejece “mejor”.

Demi sigue brillando, eso está claro. Pero esta vez la conversación se fue por otro lado, dejando en evidencia esa costumbre tan pesada de convertir cada aparición de una actriz en examen físico.
