Lo que comenzó como una caminata rutinaria para proteger ranas terminó en un viaje en el tiempo de 11.700 años. Brigid Lynch, una geomorfóloga que recorría un arroyo en el condado de San Mateo, California, notó algo extraño que sobresalía del agua corriente.

No era una roca cualquiera. Una búsqueda inversa en internet encendió las alarmas y el paleontólogo Wayne Thompson confirmó lo impensable: tenía en sus manos un molar gigante, totalmente intacto y perfectamente conservado, de un Mammut pacificus adulto.

El descubrimiento ha desatado la locura entre los científicos por un detalle crucial: un diente en ese estado de conservación sugiere que el cráneo completo del gigante prehistórico podría estar enterrado a solo unos metros. El fósil ya fue donado a la Universidad de Stanford para revelar sus secretos y crear una réplica exacta de esta bestia de la Edad de Hielo.

