Dijeron que tenían el camino fácil, que la FIFA los ayudaba, hoy bajaron a Inglaterra. Argentina a la final

Por Jorge Pino
15 July, 2026

Que Argentina la tuvo servida, dijeron. Que le tocó el cuadro cómodo. Hablaron mucho. En Atlanta, la pelota les tapó la boca. 

Porque el fútbol no lee planillas: se juega. Y este partido, contra Inglaterra, no se ganó con suerte. Se ganó con lo que no se compra ni se hereda.

Inglaterra golpeó primero. Gordon puso el 1-0 y medio mundo ya escribía el final. Pero esta camiseta —la azul, la del 86, la que vistió Diego aquella tarde eterna— no sabe rendirse. La historia pesa. Y pesa a favor.

Argentina empujó, insistió, se estrelló contra Pickford una y mil veces. Igualó con Enzo, y con golazo. Y cuando el reloj agonizaba, en el descuento, apareció Lautaro para reventar la red y desatar la locura. 2-1. A la final.

Cuarenta años después de Maradona, otra generación volvió a bajar al mismo gigante. Con garra, con oficio, con la memoria de todos los que ya no están puesta en cada pierna.

No fue revancha de guerra. Fue fútbol, que es la forma más noble de dar vuelta la historia.

Argentina está en la final del mundo. Y lo festeja un país entero, de rodillas.

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