Flourish Klink, sacerdotisa episcopal trans y no binaria, predicó en marzo en la Catedral de St. John the Divine, en Nueva York, un sermón que meses después estalló en redes. Dijo que Dios es no binario y también trans, y soltó la frase que lo encendió todo: “Creo que Jesús no solo se transfiguró. Creo que Jesús transitó”.

Los fragmentos acumularon millones de vistas. Comentaristas conservadores y usuarios la acusaron de apartarse de la enseñanza cristiana, hubo quien habló de herejía y otros la llamaron falsa profeta. Klink, por su parte, presentó la idea como su interpretación teológica personal, sin darla por doctrina de la Iglesia.

Su respuesta tampoco fue la que muchos esperaban. En Instagram escribió: “Una cosa para la que las redes son buenas es para enviar amor a todos tus haters”. Y añadió: “¡Qué bendición ver a la gente en su peor momento y saber que Dios los ama de todos modos!”.
Para unos, es la actitud más cristiana de toda la polémica. Para otros, una forma elegante de esquivar el fondo de la crítica. ¿Tú qué ves: ejemplo de fe o provocación bien disimulada?

