

Stephany Echevarría tenía 36 años cuando el edificio donde había vivido toda su vida se derrumbó sobre ella.
Fue el 10 de agosto de 2026, en Cali. El terremoto de magnitud 7.4 la dejó atrapada bajo toneladas de escombros durante ocho horas, junto a su hija de apenas 2 años. Unas varillas le aplastaron las piernas mientras ella hacía lo único que le importaba: sostener a la niña en alto para que pudiera respirar. Fue entonces cuando pronunció la frase que hoy resume su historia: “Dios, te doy mis piernas a cambio de mi hija, ¿sí? Mi cuerpo, mi alma, mi corazón y mis piernas a cambio de mi hija”.
La rescataron con vida, pero el precio fue altísimo. Perdió la pierna izquierda por amputación y la derecha fue desarticulada, tras más de 15 cirugías y una complicación grave que la mantuvo en cuidados intensivos. En el derrumbe murieron su madre y su abuela. Hoy, con el apoyo de la fundación de Daniela Álvarez, Stephany espera sus prótesis para volver a caminar junto a su hija.


